COTO DE LAS CANTERAS DE OSUNA, LA PETRA DE ANDALUCÍA

Habíamos llegado hasta aquí atraídos por la curiosidad de conocer este singular espacio, conocido por algunos como la “Petra de Andalucía”, una comparación que puede parecer exagerada, pero cuando uno se acerca y descubre el enorme frente de piedra que se abre ante sus ojos, se siente más cerca de la famosa Petra Jordana.

El Coto de las Canteras es, ante todo, una antigua cantera de piedra arenisca calcárea situada sobre el mismo promontorio en el que se encontraba la antigua Urso. Así, la explotación de la piedra se remonta, como mínimo, a época turdetana, es decir, a hace más de dos mil años. Posteriormente continuó durante época romana, medieval y moderna. La piedra extraída de aquí fue fundamental para la construcción de Osuna y, especialmente, la actividad de la cantera se intensificó durante el siglo XVI, coincidiendo con el importante programa constructivo impulsado por Juan Téllez Girón, el IV conde de Ureña, que a lo largo de treinta años creó en la ciudad de Osuna el mayor y más deslumbrante conjunto monumental del renacimiento sevillano, con la construcción de trece iglesias y conventos, un hospital, la Universidad, la Colegiata y el Sepulcro ducal, convirtiéndolo en el mecenas más importante de su época. La explotación continuó hasta aproximadamente la década de 1960. Por tanto, lo verdaderamente antiguo del Coto son la cantera y sus huellas de explotación, no las grandes esculturas que hoy llaman tanto nuestra atención.



Al comenzar la visita, semi-accesible en silla de ruedas, nuestra sensación fue bastante curiosa. Pues sentimos que estábamos ante un espacio que, evidentemente tiene algo de cantera, pero también algo de jardín, algo de museo y, sobre todo, mucho de escenario. Las paredes de piedra nos rodean y, entre ellas, aparecen relieves y figuras de busto redondo que contribuyen a darle al conjunto una personalidad muy particular. 


Contemplando las enormes figuras talladas en la roca, es fácil pensar que estamos ante esculturas de hace dos mil años ¡Pero no! Son obras contemporáneas realizadas por Francisco Valdivia, basadas en piezas y motivos del mundo íbero relacionados con la antigua Urso.

Labradas en diferentes rincones de este impresionante y hermoso entorno ajardinado, se encuentran figuras menores dedicadas a animales de la zona y de carácter mitológico, entre las que destacan: La Fuente del lobo, Saterdotisa, Las Ranas y El Búho.

Llama nuestra atención la representación de un carnero, inspirada en el prótomo íbero de CARNERO DE OSUNA. La palabra prótomo hace referencia a una representación escultórica de la parte delantera de un animal, normalmente la cabeza y parte del cuerpo.

Y entonces aparece el gran protagonista de este hermoso jardín: el León Íbero, cuya escultura nació, curiosamente, a partir de una enorme roca que había caído debido a un desprendimiento. El propietario pretendía inicialmente utilizar aquella masa pétrea para realizar un monumento relacionado con el molino de aceite. Pero Francisco Valdivia tuvo otra idea. ¿Por qué no convertir aquella gigantesca piedra en un león? Y así comenzó el trabajo. El resultado es una escultura monumental de unas 40 toneladas, tallada directamente en la piedra por el escultor. 

La obra se realizó en 2006 y presenta semejanzas con el famoso LEÓN DE NUEVA CARTEYA, que tuvimos la ocasión de contemplar, en este mismo viaje, en el MUSEO ARQUEOLÓGICO DE CÓRDOBA.



Nos acercamos a su monumental entrada, esa que hará que te sientas en Petra, y donde vemos tallada una majestuosa réplica en piedra de un trono o sitial clásico de la época prerromana. Además, a ambos lados de esta asombrosa entrada al corazón del coto aparecen dos grandes figuras humanas tocando el cornu, un instrumento de viento de origen antiguo. Estas esculturas reproducen el conocido CORNICEN DE OSUNA, una pieza arqueológica íbera que actualmente se conserva en el MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL DE MADRID (enlace a nuestra publicación).

Entre ambos personajes aparece además un escudo inspirado en el de Osuna, con los dos osos encadenados y el grifo. Es decir, la entrada al Coto funciona casi como una puerta simbólica hacia la antigua Urso.

Pero será al entrar en la gran cavidad allí perforada cuando el visitante descubre la obra más espectacular. Se trata del enorme relieve de LA VENDIMIA, un mural de más de 110 m² y casi 13 metros de altura. Es una composición monumental que representa el esfuerzo del trabajo agrícola y la recompensa que llega después de recoger el fruto.



Recogiendo los frutos de una parra podemos ver un agricultor turdetano, a su hijo cogiendo un ramillete de uvas y a su mujer embarazada (símbolo de la fecundidad). Además se representan numerosos elementos simbólicos: figuras de unicornios, el conocido indalo almeriense y otros motivos.


En la parte superior aparecen los escudos de Jesús Ramos y Francisca Lobo, propietarios e impulsores de su recuperación y transformación en un espacio cultural y turístico.  

Toda la composición está inspirada en las representaciones y reconstrucciones del mundo ibérico recogidas en el libro Fortaleza íbera en Osuna, publicado por Arthur Engel y Pierre Paris en 1906. Y esto nos permite entender algo importante: Francisco Valdivia no pretende hacer una copia arqueológica, sino crear una obra contemporánea inspirada en la memoria histórica y artística de Osuna.

¿Y qué más encontramos dentro? Porque esta impresionante cueva con techos tallados que alcanzan los 25 metros de altura, donde se aprecia perfectamente el corte limpio de la piedra caliza que se extraía en la antigüedad, funciona también como espacio expositivo y cultural, donde encontramos piezas y utensilios antiguos que se utilizaban originalmente en la explotación de la cantera.

Una pequeña zona expositiva que reúne restos arqueológicos encontrados en la zona; así como fotografías antiguas que ayudan a comprender la historia del propio lugar. Nos encantó, que las distintas piezas están expuestas en vitrinas muy prácticas, algo que agradecimos especialmente porque permiten acercarse a ellas y contemplarlas perfectamente desde una silla de ruedas. Para nosotros, este tipo de detalles son importantes: no se trata únicamente de poder entrar en un lugar, sino de poder disfrutar realmente de lo que hay dentro.

Además, este asombroso espacio tiene unas condiciones acústicas y ambientales muy particulares y se utiliza como auditorio natural para conciertos y otros acontecimientos culturales.

Y aquí señalamos una de esas cosas que probablemente no aparecerán en muchas publicaciones sobre el Coto de las Canteras ¡sus aseos! Y no, no nos hemos vuelto locos. Encontrar unos aseos públicos tan bonitos, curiosos y, sobre todo, impecablemente limpios, merece también una mención.

Osuna tiene monumentos magníficos y un patrimonio que justifica por sí solo una visita, pero cuando uno entra en este y ve aquellos tocadores de cuerno, el enorme león, el mural de La Vendimia y las demás figuras, es muy fácil dejarse llevar por la sensación de estar ante un conjunto arqueológico antiquísimo como Petra. Sin embargo conocer quién las hizo y cuándo, hace que la visita sea todavía más interesante. La cantera tiene miles de años. Las esculturas tienen apenas unas décadas. Pero juntas consiguen que el pasado y el presente parezcan pertenecer al mismo tiempo. Y quizá ahí esté el verdadero encanto del Coto de las Canteras.

VISITA OTROS SORPRENDENTES LUGARES DE LA PROVINCIA DE SEVILLA EN EL ENLACE.