CUARTO REAL DE SANTO DOMINGO, GRANADA

En pleno Realejo, entre calles que todavía conservan el aroma de la Granada medieval, encontramos uno de esos lugares que pasan algo desapercibidos desde el exterior, pero que esconden un auténtico tesoro tras sus muros: el Cuarto Real de Santo Domingo.

Y es que, aunque hoy pueda parecer un edificio integrado en un entorno más moderno, tras sus muros se conserva nada menos que uno de los palacios residenciales más antiguos de época nazarí que han llegado hasta nuestros días. 

Un lugar de especial importancia, cuyos espacios y motivos decorativos parecen anticipar algunos de los elementos que más tarde alcanzarían su máximo esplendor precursor de los que se construyeron posteriormente en La Alhambra. Aquí, además, parte de esa decoración fue esculpida directamente sobre la piedra, mostrando ya la extraordinaria delicadeza con la que los artesanos andalusíes trabajaban cada detalle.

Un pequeño fragmento de aquella Granada musulmana que, casi como por arte de magia, ha conseguido sobrevivir al paso de los siglos.

El conjunto formaba parte de la llamada Huerta Grande de Almanxarra, una extensa finca de huertas y jardines situada junto a la muralla que cerraba el antiguo arrabal de los Alfareros. Entre árboles, jardines y otras construcciones destacaba una qubba, una sala de carácter ceremonial levantada en el interior de una torre, destinada probablemente a recibir y agasajar a los invitados.

Al acceder al recinto, rodeado actualmente de jardines, quizá nos sorprenda descubrir que el verdadero protagonista se encuentra en el interior de una torre. Allí nos espera una delicada sala cuadrada de apenas siete metros de lado, pero de una riqueza decorativa extraordinaria.

La entrada ya nos da una pista de lo que vamos a encontrar. El arco conserva un precioso zócalo de alicatados vidriados y una inscripción en caracteres cúficos que proclama la unicidad de Dios. 

A partir de ahí, la decoración parece querer cubrir cada rincón: yeserías talladas, inscripciones, pequeñas alcobas laterales y delicados motivos geométricos que convierten la estancia en un auténtico escaparate del arte andalusí. 

Los dos paramentos laterales cuentan con tres vanos abiertos en la pared: un gran arco central flanqueado por sendos huecos adintelados en los laterales. Estos huecos adintelados han llegado  a la actualidad cegados, pero todos los estudios realizados, así como grabados del siglo XIX, aseguran que sería una suerte de armarios o alacenas cerrados por puertas, mientras que los centrales darían acceso a alhanías o alcobas.

Uno de los detalles que más llama nuestra atención son los veinte arquitos con celosías de yeso que recorren la parte superior de la sala. 

Sobre ellos descansa una espectacular armadura de madera, apeinazada formada por piezas entrelazadas que crean complejos dibujos geométricos. A primera vista puede parecer simplemente un elemento decorativo, pero basta detenernos un momento para descubrir que detrás de su belleza existe también una extraordinaria complejidad constructiva.

En los muros encontramos además una variada decoración de yeso, tallada y pintada en tonos suaves, mientras que en los tres frentes de la sala se abren otros tantos balcones. 

El central, especialmente elegante, está rematado por un arco de aspecto suspendido que aporta todavía más ligereza al conjunto.

Todo ello nos permite imaginar cómo debió ser este pequeño palacio hace casi ocho siglos, cuando Granada era una de las grandes ciudades de al-Ándalus.

La historia del Cuarto Real no terminó con el final del reino nazarí. Tras la conquista de Granada en 1492, la sultana Aixa vendió la propiedad a los Reyes Católicos, quienes posteriormente la cedieron a Fray Tomás de Torquemada, de la Orden de los Dominicos, para contribuir a la fundación del futuro convento de Santa Cruz la Real.

A partir de entonces comenzó una nueva etapa para el antiguo palacio, que quedó vinculado a la vida conventual. Con el paso de los siglos, sin embargo, la antigua finca fue perdiendo parte de su extensión, un proceso que se acentuó especialmente tras la Desamortización del siglo XIX, cuando buena parte de los terrenos que no estaban ocupados por el convento pasaron a manos privadas.

La casa que se encontraba adosada a la antigua qubba también fue transformándose. Durante el siglo XX sufrió diferentes modificaciones, algunas de ellas bastante alejadas de su aspecto original, hasta que finalmente comenzó a recuperarse la importancia histórica de este lugar.

Pero el Cuarto Real todavía guarda alguna sorpresa más. Durante los trabajos arqueológicos y de restauración aparecieron restos de pasajes subterráneos de época almohade, algunos de ellos protegidos actualmente mediante cubiertas de metacrilato.

Así, mientras recorremos el espacio, podemos asomarnos al suelo y descubrir que bajo nuestros pies permanece otra parte de aquella Granada medieval. Es una de esas pequeñas sorpresas que hacen que una visita resulte todavía más interesante: no solo estamos contemplando lo que ha quedado en pie, sino también las huellas de lo que permaneció oculto durante siglos.

En 1990, el Ayuntamiento de Granada adquirió la propiedad y comenzó un ambicioso proceso de restauración destinado a recuperar este singular conjunto histórico.

Desde entonces, el Cuarto Real de Santo Domingo ha ido recuperando poco a poco su protagonismo y nos permite acercarnos a una de las etapas más fascinantes de la historia de Granada. Incluso su singular arquitectura ha servido como escenario para recrear otras épocas, acogiendo, entre otros proyectos, el rodaje de la serie Carlos, Rey Emperador.

Quizá lo más bonito de este lugar sea precisamente su discreción. No tiene la monumentalidad de la Alhambra ni pretende competir con ella. Es algo diferente: un pequeño refugio de la Granada andalusí, escondido entre jardines y edificios posteriores, donde todavía podemos detenernos ante una yesería, levantar la mirada hacia una armadura de madera o descubrir, bajo nuestros pies, los restos de una ciudad que quedó sepultada por el paso del tiempo.

Y es entonces cuando comprendemos que Granada guarda sus grandes historias no solo en sus monumentos más famosos, sino también en estos rincones menos conocidos que, cuando conseguimos encontrarlos, nos regalan algunos de los momentos más especiales del viaje.

 

INFORMACIÓN RECOGIDA DE LOS SIGUIENTES ENLACES:

https://www.granada.org/inet/wagenda.nsf/wwmasinfo/6AF06B218E7FB12DC1257C740037F51C/body?openfield

https://cesarlopezgomez.com/una-joya-desconocida-del-arte-nazari-el-cuarto-real-de-santo-domingo-de-granada/

https://es.wikipedia.org/wiki/Cuarto_Real_de_Santo_Domingo

https://www.ciceronegranada.com/blog/cuartorealsantodomingo/

https://www.youtube.com/watch?v=JSAPDhM3ur0

https://legadonazari.blogspot.com/2015/05/cuarto-real-de-santo-domingo-yannat-al.html 

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